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jueves, 25 de febrero de 2010

Al Costado


Soy un poco picada y el otro dìa me remordiò la envidia un post de Estefanìa, una chica cuyo blog visito cada vez que actualiza, ya que me trae frescura. Resulta que fuè a Baños con sus dos mejores o buenas amigas, desconozco las categorìas.

El malsano sentimiento que me dieron sus letras podrìa leerse en la falta que me hacen mis acompañantes, por aquì en constante presencia. Si yo regreso por dos semanas y se nos ocurre ir a Baños, la historia serìa una cosa poco contable y tràgica. Vamos a ver con la fantasìa:

Nos encontramos en el terminal terrestre, despuès de una larga discusiòn sobre si coger cooperativa, alquilar un carro o pagar taxi. Si es que me ha tocado pasar recogiendo a Rina, seguramente tres horas despuès de lo acordado, incluyendo mi hora de retraso, ya por ende unos veinte mensajes de texto ida y vuelta con un sinnùmero de improperios, para al final encontrar a la Erika "la negra" con tremendas maletas y los boletos ya comprados. Teiquirisi, que dos tabacos despuès, un capuchino y una ocurrencia està la primera reconciliaciòn, a la que le sucede la seguiente pelea.
Ya en el bus delegamos a la Campos que se siente con algùn desconocido, si es que no ha traìdo a alguna amiga de esas "nuevas" que suele hacer por cualquier lado, si fuera asi, intentamos comportarnos bien, debido a "la visita". Al rato seguro ya escuchamos la vida pasiòn y muerte de algùn ambateño, algùn comerciante, una madre soltera o un turista, sea quien sea, en 15 minutos el bus entero se inunda de una biografìa.
Si nos pasaba de llegar a Ambato habrìa que vencer la tentaciòn de algùn karaoke bien serrano y poder sortear la noche arropadas cada una con sus pensamientos o buscar algùn cyber para no perder contacto. Sin màs novedad que las mismas historias, habrìamos roncado hasta tarde en la mañana en que despuès de una larga discusiòn analìtica sobre quièn se baña o se viste primero y quièn alcanza o no a bajar maquillada al desayuno, con mucha suerte llegarìamos a Baños.
En la noche si sòlo puedo decir que serìa como siempre en cualquier lugar, un relajo aplicado a la hùmedad de esa tierra tungurahuense que durarìa segùn las protagonistas, el gènero de la pelìcula y con guiòn repasado. Al siguiente dìa, presas de cualquier intensidad de resaca, con el cargo de conciencia por haber viajado tan lejos, entrariamos por fin en alguna agua termal.

La historia de Estefanìa es una belleza toda y el final tambièn, admiro su capacidad de expresarse sin ser cursi, un poco dàndole justicia a las emociones que pueden ocurrir. Lo que pasa es que se me hace difìcil entender y hasta querìa ver si le proponìa cambiar de amigas o talvez me acoje en su clan, otra idea serìa que ahora que no estoy le doy el contacto de mis amigas y me las regenera un poco.

El sòlo imaginarme que yo pudiera proponer ese plan de ver pelìculas en ese delicioso restaurante, me hace pensar en una catàstrofe. Y, si a alguna se le ocurre hacer o recibir llamadas de ìndole que pudiera sugerir romance, la burla harìa presa de su integridad personal por el resto de sus dìas. Nadie se apuntarìa ni al rafting, ni al bongie, ni a nada saludable.

Tengo contadas tres amigas por aca, Mònica que es rumana, Irene holandesa y Guadalupe la gallega que suelen decirme cosas como :
Eh petarda, vamos pal cafè! Quedamos a las 9 pa la cena y despues marcha!

Mientras màs me relaciono con ellas y con todos me doy cuenta cuànto es y serà siempre imposible repetir nuestra toxicidad, nuestra intromisiòn y cada vez que mi mente quiere flotar con esas "prohibidas ideas" como un hormigueo, como un gusanito parece que dice: puff Amanda! no seas ridìcula! (voz de la negra)


El otro dìa pensè que me pasarìa eso de ver amigas en un cafè y tener nostalgia, que me inundò por un momento, pero acà las amigas no son iguales, las amigas se respetan, se saludan y se despiden despuès de las conversaciones.
Nosotras no conocemos fin, comemos en el mismo plato, nos regaña la madre de la otra y algunas veces hasta nos quiere màs que la propia.
Talvez si hubiera salido del pais un poco màs joven, si mi juventud no estuviera allà ligada en todo. Habria aprendido a hacer amistades formales y pulcras.

Cuando llaman por la madrugada, bajo cualquier efecto, el corazòn me salta y en dìas de lluvia las extraño al triple.

El amigo no se sienta a descansar.




Dicen que cuando tienes miedo de ver adelante y dolor de ver atràs, mires al costado, a tu amigo.

viernes, 1 de enero de 2010

Autopistas.

Que se espera de un dia, de un comienzo o de un final , como si fuera algo que no controlamos, como si existiera una diferencia entre quienes hicieron el calendario y quienes los usamos hoy.

El amanecer del dia al que le dicen ultimo me toma por sorpresa frente al computador, toca seguirlo viviendo sin llegar a la cama y hasta el final en que me despido de las personas y cuelgo la bata blanca. En la tarde no es necesario dormir para empezar otro dia y buscar un tren antes de que oscurezca porque parten a horas que no entiendo: 4 y 34, 4 y 22.

Cuando me acerco a las rieles procuro las ideas comunicativas y se me apilan todas.
Los colores de las revistas para mi padre.
La mujer que me vende la recarga del celular para mi madre.

Hablo con todos temprano.
En el viaje pienso en mis primos, mis tios , mis abuelos; las carcajadas y las conversaciones alrededor de la mesa.

Llego A La Coruña, mi ciudad favorita de Galicia.

Brindo, celebro, sonrio con nueva gente y soy feliz, me duermo.

A la mañana buscando el tren de regreso a Santiago me interrumpe el telefono, es la rebeldia del otro lado, las compañeras ausentes y la alegria, y la queja, y el chiste y todo aquello que nos hace amigas. Asi que en en el desmedido honor al relajo y la frescura, decido consignar la maleta, sacar la cava y contagiarme del mar, y pensar que ese viento es una mezcla de lo que ha sido y lo que esta siendo.

Tengo guardados miles de calendarios en una billetera vieja, tengo pensados otros pocos en una circunvolucion fantasma.

Pienso en alguna fecha que podria importar, pero que va!

Nadie te puede organizar
Nadie te puede utilizar


miércoles, 18 de noviembre de 2009

Soltar todo y largarse


Inventario de mis únicos bienes
La nube donde palpita el vegetal futuro,
los pliegos en blanco que esparce el palomar,
el sol que cubre mi piel con sus hormigas de oro,
la oleografía de una calabaza pintada por los negros.
las fieras de los bosques del viento inexplorados,
las ostras con su lengua pegada al paladar,
el avión que deja caer sus hongos en el cielo,
los insectos como pequeñas guitarras volantes,
la mujer vista de pronto como un paisaje iluminado por un relámpago,
la vida privada de la langosta verde,
la rana, el tambor y el cántaro del estómago,
el pueblecito maniatado con los cordeles flojos de la lluvia,
la patrulla perdida de los pájaros
-esos grumetes blancos que reman en el cielo-,
la polilla costurera que se fabrica un traje,
la ventana -mi propiedad mayor-,
los arbustos que se esponjan como gallinas,
el gozo prismático del aire,
el frío que entra a las habitaciones con su gabán mojado,
la ola de mar que se hincha y enrosca como el capricho de un vidriero,
y ese maíz innumerable de los astros
que los gallos del alba picotean
hasta el último grano.

Jorge Carrera Andrade
1903- 1978


Este lugar parece fàcil de dejar, en medio de la hùmedad sòlo quienes vivimos aquì nos sabemos esconder de cada esquina negra .
Aprendemos a improvisar, exprimimos el absurdo que nos toca y lo despreciamos hasta el cansancio, con una queja inolvidable y placentera. Planificamos los encuentros que nos iluminen el dìa, porque las aventuras son las decepciones de nuestras ansiedades.

Una iguana grande en el medio de la plaza defecando frente a los pròceres, una pareja de turistas con miedo. Al siguiente paso los tacos se me quedan en la vereda, no habìa terminado de cruzar el parque hacia el otro lado de la Av. 9 de octubre y tuve que entrar a la cafeterìa del Oro Verde a contener la tristeza, cosa que no funciona por los momentos en que nos hemos quedado ahì , sòlo para terminar de escuchar el sonido ambiental de " The fool on the Hill".
Fuimos una familia de tres chicas, hicimos de las bancas gastadas nuestro puesto, de los bares y los cafès un refugio y de las palabras un sitio de calor.

En el diccionario del nuevo amigo de este barrio cosechado en las aceras, al que he llamado Escobar Midas (trafica, e igual hecha tierra que hecha oro) esto se llama "quebrarse", ciertamente unas cuantas calles, sus sonidos y su olor que me anunciaban el ùltimo paseo bastaron para quebarme justo en plena acera. Rompì en llanto.

Guayaquil es una ciudad traidora. Sobreviviente de baños de desatino y falsedad.

Hoy sè cuanto se puede amar un defecto.

Mi ciudad es un defecto, una fachada, la escenografìa de una metròpoli. No es necesario conocerla entera porque en cada calle estàn juntos todos sus lugares, no hay nada al margen y siempre hay que correr mirando a los costados.

No imaginè que este "para siempre" pueda dolerme asì, no sè si es porque no tengo vocaciòn de citadina, no tengo fè para los amaneceres de cambio, o porque ya la he dejado antes en tiempos màs cortos. Vivir las diferencias del primer mundo y a riesgo de que parezca complejo, tengo mis dudas sobre los habitantes de este (menos algunos amigos).

Es este el acuse de despedida 24 horas antes de partir, de lo que no verè hasta despuès de algunos años y que voy cargando porque me sale muy mal eso de ser extranjera.

Adios mi Perla, terible y sucia.