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viernes, 18 de junio de 2010

Generaciòn de mierda

Un telegrama fùnebre que parecerìa natural y yo lo entiendo como fuera de contexto, para mì la muerte esta siempre fuera de todo pronòstico. Asì que antes prefiero las opiniones generacionales que me rodean.

El nica:
"No importa mundo no se preocupen los problemas se terminan, ya las conspiraciones pasaron de moda y los que saben contestar se van extinguiendo, el resto no sabemos hacerlo, no nos queda bien, no nos luce"

La negra :
Demasiado joven, este golpe parece la antesala de Gabo o de Fidel y que por ahì mismo nos puede dar un gran ataque.


Marcelo, decìa que mueren los incorrectos y ese pensamiento en estas situaciones siempre me asalta, ya lo he dicho e incluso por èl que es del grupo de los que sabìan contestar bien al mundo.
Deberìa morir el Vìctor mi ex jefe, o cualquier jugador de cualquier paìs de los que juegan el mundial, la selecciòn ecuatoriana completa que no pinta nada y hasta Diego el hermoso chico bronceado estudiante de ingenierìa que conocì ayer en la biblioteca y que en sus 25 escasas primaveras no alcanza a entender que no me gusta chatear tanto, que me da igual salir viernes que lunes y que el ùnico compromiso que tengo con otro hombre es el de este post y necesito terminarlo.

Mi padre llegò al siguiente dìa en que la academia sueca decidiera reconocer a Saramago como lo que es con El Ensayo, el lo terminò en una noche y yo en la siguiente. Hoy mamà ha sido la que enviara el cable con la noticia y la que siempre trajera sus maletas llenas con Todos los Nombres el año de la Muerte de Ricardo Reis y complaciendo con Caìn que devoramos estas navidades.

Si, en casa somos fans, en toda mi casa, en mi casa Guayaquil, dònde el portuguès llegò hace ya seis años y corrimos con mis amigos a escucharlo decirnos en la cara y por primera vez que nuestra ciudad se parecìa a Miami y que còmo una ciudad podìa ser tan distinta a su gente, que eran habitantes genuinos y distintos a todo. Fuè un inmenso placer haber tenido de frente esa figura vagando por nuestras calles y màs de un sueño produjo el pensar cuanto de pesadilla nos estaba pasando como si fuera literatura. Para la suerte de nuestro estòmago ese dìa Nebot no apareciera a declararlo huèsped ilustre y es asi mejor, es lo que sucede con ellos, porque el ojo del mediocre es infinito y la ignorancia su candil en todos los lugares y en todos los oficios, sino no estarìa yo viendo a Maradona tan guapo en Sudàfrica y la prensa europea hablando tanta mierda de èl.

Demasiadas hormigas estèriles al paso, demasiado infeliz que le ha hecho la vida de cuadritos a una, demasiado infeliz pretendiendo seguir hacièndolo. Yerba mala, maleza y las bombas con que fumigamos se van extinguiendo.
Para nosotros este es el ùnico mundo que hay, el ùnico que toca vivir y a èl nos debemos y sus problemas los que debemos resolver, porque despuès de esto no hay nada màs.
No existen viajes, no existen cambios, ni trancendencias, no envidiamos, ni rogamos por màs vida, lo que tenemos es lo que està dentro de ese cuerpo y lo que pudimos hacer con èl, lo que sabemos y las ideas lo ùnico que pudiera ser perseguido.
Què bueno saberlo, que bueno por èl que lo sabìa y pasò por aquì.


El cartel colgado en Escobedo que anunciaba la presencia del nobel en Guayaquil, recuerdo hasta las làgrimas la emociòn de esos dìas.

La romàntica, hermosa, es que ando romàntica esta tarde.
De joven militante "con corbata apretada"

"Dios es el silencio del universo, y el ser humano, el grito que da sentido a ese silencio"
Josè Saramago

jueves, 25 de febrero de 2010

Al Costado


Soy un poco picada y el otro dìa me remordiò la envidia un post de Estefanìa, una chica cuyo blog visito cada vez que actualiza, ya que me trae frescura. Resulta que fuè a Baños con sus dos mejores o buenas amigas, desconozco las categorìas.

El malsano sentimiento que me dieron sus letras podrìa leerse en la falta que me hacen mis acompañantes, por aquì en constante presencia. Si yo regreso por dos semanas y se nos ocurre ir a Baños, la historia serìa una cosa poco contable y tràgica. Vamos a ver con la fantasìa:

Nos encontramos en el terminal terrestre, despuès de una larga discusiòn sobre si coger cooperativa, alquilar un carro o pagar taxi. Si es que me ha tocado pasar recogiendo a Rina, seguramente tres horas despuès de lo acordado, incluyendo mi hora de retraso, ya por ende unos veinte mensajes de texto ida y vuelta con un sinnùmero de improperios, para al final encontrar a la Erika "la negra" con tremendas maletas y los boletos ya comprados. Teiquirisi, que dos tabacos despuès, un capuchino y una ocurrencia està la primera reconciliaciòn, a la que le sucede la seguiente pelea.
Ya en el bus delegamos a la Campos que se siente con algùn desconocido, si es que no ha traìdo a alguna amiga de esas "nuevas" que suele hacer por cualquier lado, si fuera asi, intentamos comportarnos bien, debido a "la visita". Al rato seguro ya escuchamos la vida pasiòn y muerte de algùn ambateño, algùn comerciante, una madre soltera o un turista, sea quien sea, en 15 minutos el bus entero se inunda de una biografìa.
Si nos pasaba de llegar a Ambato habrìa que vencer la tentaciòn de algùn karaoke bien serrano y poder sortear la noche arropadas cada una con sus pensamientos o buscar algùn cyber para no perder contacto. Sin màs novedad que las mismas historias, habrìamos roncado hasta tarde en la mañana en que despuès de una larga discusiòn analìtica sobre quièn se baña o se viste primero y quièn alcanza o no a bajar maquillada al desayuno, con mucha suerte llegarìamos a Baños.
En la noche si sòlo puedo decir que serìa como siempre en cualquier lugar, un relajo aplicado a la hùmedad de esa tierra tungurahuense que durarìa segùn las protagonistas, el gènero de la pelìcula y con guiòn repasado. Al siguiente dìa, presas de cualquier intensidad de resaca, con el cargo de conciencia por haber viajado tan lejos, entrariamos por fin en alguna agua termal.

La historia de Estefanìa es una belleza toda y el final tambièn, admiro su capacidad de expresarse sin ser cursi, un poco dàndole justicia a las emociones que pueden ocurrir. Lo que pasa es que se me hace difìcil entender y hasta querìa ver si le proponìa cambiar de amigas o talvez me acoje en su clan, otra idea serìa que ahora que no estoy le doy el contacto de mis amigas y me las regenera un poco.

El sòlo imaginarme que yo pudiera proponer ese plan de ver pelìculas en ese delicioso restaurante, me hace pensar en una catàstrofe. Y, si a alguna se le ocurre hacer o recibir llamadas de ìndole que pudiera sugerir romance, la burla harìa presa de su integridad personal por el resto de sus dìas. Nadie se apuntarìa ni al rafting, ni al bongie, ni a nada saludable.

Tengo contadas tres amigas por aca, Mònica que es rumana, Irene holandesa y Guadalupe la gallega que suelen decirme cosas como :
Eh petarda, vamos pal cafè! Quedamos a las 9 pa la cena y despues marcha!

Mientras màs me relaciono con ellas y con todos me doy cuenta cuànto es y serà siempre imposible repetir nuestra toxicidad, nuestra intromisiòn y cada vez que mi mente quiere flotar con esas "prohibidas ideas" como un hormigueo, como un gusanito parece que dice: puff Amanda! no seas ridìcula! (voz de la negra)


El otro dìa pensè que me pasarìa eso de ver amigas en un cafè y tener nostalgia, que me inundò por un momento, pero acà las amigas no son iguales, las amigas se respetan, se saludan y se despiden despuès de las conversaciones.
Nosotras no conocemos fin, comemos en el mismo plato, nos regaña la madre de la otra y algunas veces hasta nos quiere màs que la propia.
Talvez si hubiera salido del pais un poco màs joven, si mi juventud no estuviera allà ligada en todo. Habria aprendido a hacer amistades formales y pulcras.

Cuando llaman por la madrugada, bajo cualquier efecto, el corazòn me salta y en dìas de lluvia las extraño al triple.

El amigo no se sienta a descansar.




Dicen que cuando tienes miedo de ver adelante y dolor de ver atràs, mires al costado, a tu amigo.

martes, 8 de septiembre de 2009

2 Minutos

Fuimos al baño para ver lo que se podía hacer desde la terraza. Esa mañana de aulas vacías era la bienvenida de las pequeñas de primer curso, nosotras - las viejas de segundo- teníamos actividades que cumplir y solamente Esther Quiñones podía enseñarnos las tradiciones de nuestro nivel. Cuando ya no teníamos que ser recibidas como novatas y todavía no éramos tan grandes para organizar los festejos era importante ocuparnos.

Nuestra compañera sacó del bolsillo del vestido unos paquetes pequeños color azul brillante, una vez abiertos nos dimos cuenta que eran preservativos. Los abrimos y los inflamos como globos según las indicaciones. En menos del tiempo rècord subieron otras a la terraza, avisando que la rectora nos venìa a buscar, porque justo un ejemplar habìa caído a sus pies. Hortensia Calderòn de Tenecela, habrìa pasado por alto el asunto porque en palabras de ella “no conocía el preservativo hasta que las conocì a ustedes". Era insólito que una mujer de cuarenta y tantos no habìa tenido en frente esto ni utilizado. Alguièn bien intencionado le explico la gravedad del asunto.

La semana siguiente transcurrió entre interrogatorios y cacerìa hasta que una “ sapa” revelo el nombre de Esther, la expulsaron. Hasta hoy tratamos de descifrar quien fue.
Aquella desmeditada descisiòn condenò al concejo directivo al trasnocho, porque no contaban con que iniciaríamos una huelga que exigìa el reintegro de nuestra compañera a clase.

La semana siguiente 43 alumnas se levantaban temprano, se ponían el uniforme y estando ya en el establecimiento no entraban al aula porque estaban incompletas. Hicimos caso omiso de las amenazas con el argumento de la negra Erika: “ Pueden expulsar y expulsar, pero expulsar a 43, ya es otra cosa”, en la terraza permanecimos sentadas. Las autoridades al segundo dìa ya habían convocado una reunión de padres de familia. Nuestros progenitores llamaron a la mama de Esther y llegaron todos esa tarde al salón de actos. Mi padre como siempre y todos los demás estaban del lado de la protesta. La emoción por la rebeldía -es hoy cuando màs cuenta me doy cuenta- era constante entre todos los viejos.

Tres días después, discusiones desiertas por medio, el concejo decidió reintegrar a la compañera y nosotros volvimos a la matemática, la biología y todo.
Pasado el relajo, una de las medidas fue redoblar la orientación con una cuadrilla de pasantes de la católica a nuestro servicio. De ellas Denisse Louffer, a quién recuerdo con inmenso afecto y conservo el libro de Borges que me regaló, logró calmar ánimos.

El año en mi colegio termina en diciembre, hacíamos 8 evaluaciones y aprendíamos dos idiomas y no pagamos un centavo. Extraño lugar, que se extraña.

La canciòn es la de la època y la marca. Còmo rodò esta cinta, gracias a mi CLO.