Dejar de fumar es un proyecto de esos que antes de que termine el primer pensamiento se vuelve imposible, como todos los intentos, como lo que a
posibilidades se refiera.
Como el asunto "enfermedades" ya casi que lo tengo incorporado,
intento malograr el chip por otra parte.
Empecé etiquetando al tabaco como elemento antisocial y machista:
" Las que fuman son despechadas" ayudada por una cantante
mexicana, vivo ejemplo de tal adjetivo. Recordando cuando
viví en un
departamento que estaba al lado de un
karaoke y el martirio de Ana Gabriel a las 3
am cantado cada cinco minutos por mis alcoholizadas
congéneres. Cosa
únicamente soportable bajo
serias influencias de los correctos
néctares. Es decir, para hablar con el cigarrillo, como dice
esta asombrosa pieza, se necesita estar un poco del "otro lado" o tener una
patología añadida. En tal
situación si me sintiera
identificada, fumar
seria un mal menor.
Luego no
recordé nada sino que
encontré a este macho
mexicano que dice
" Invitame un cigaro quiero el càncer",
así que de lado y lado hay.
Joan Sebàstian y segùn la cancioncita,
èl debe prender los cigarrillos y
además entre
absorver el humo y
botarlo se puede decir "te quiero". Entonces si a
algún muchacho se le pinta esto como
vivencial podriamos decir que esta fregado y que fume
nomàs, de todas formas
será esta su
única compañía.
En mis
épocas de
víctima tenia un novio que le gustaba esta
canción y le gustaba cantarla,
pensé que
podía ayudarlo a darle realidad a su
playlist y
desaparecí de su casa en un abrir y cerrar de ojos, para ver si era cierta aquella
hipótesis guatemalteca de que los hombres
"le encienden un cigarro a la nostalgia" del gurù del amor y el romance Ricardo Arjona. Entonces me di cuenta la
razón de que exista tanto fumador pendejo.
Arjona redime a todo aquel que arruga la frente y enciende un tabaco por la maldita mujer que lo tiene viviendo solo y dañando su salud, esa desgraciada que provoca la ansiedad y que lo hace cometer el suicidio de fumar, o mas bien es la autora intelectual del crimen.
Las voluntades ejercidas en los
hàbitos se carga de una extensa gama de composiciones que hacen
explicaciòn del andar por
ahí vivo, con la muletilla de llevarse esos aparatos calientes a la boca, buenos y malos, no patrones baratos.
A
titulo directo, sin irse por la tangente :
El cigarrito, Serrat canta a Victor Jara. Si no tengo de donde saco, dice el chileno, eso mismo pienso mejor no tener, no tenerlos cerca, para resistir hasta que es posible.
Pase la noche fumando, Jèctor Lavoe y Colòn. No te olvido bebiendo ni fumando dicen,
el plan sufridor de este par marca bien las diferencias entre el humo y los recuerdos, los timbales dan ganas de salir corriendo a encender el siguiente tabaco y los pregones ganas de
reír sin tragar humo.
¿Willie quieres un trago o un cigarrillo?
Fumemos un cigarrillo, Piero. Las horas duelen y se van, el sabe de lo que habla, porque ese
cilindro acompaña las
conversaciones y muchos silencios correctos. Que lo digo yo que en mis encuentros con el pasado tormentoso me he fumado unos cuantos.
Es imposible dejarlo si tengo incorporado en el aparato
auditivo:
"No hago otra cosa que pensar en tí" Enciendo un cigarrillo, y otro más...
Un día de ésos he de plantearme
muy seriamente dejar de fumar,
con esa tos que me entra al levantarme...
"Sin documentos" , en versiòn de la VenegasDé jame que te cierre esta noche los ojos,
y mañana vendré con un cigarro a la cama.
Porque no tengo más intenciones que seguir
bebiendo de esta copa que no está tan rota.
Redonditos "Tarea fina"Quemando la turbina te escapas
¿vas a volver a herirme otra vez...?
En tu ternura está
acechándomeUna buena traición de mujer
Que echa hielo y brasas en mi corazón
Fumando en la oscuridad.
21
dìas de martirio. Un
sábado mas en la ventana, la tormenta guardada en el bolsillo y la primavera se demora un tanto.

Entonces
quedo el lado
econòmico "3,60 euros por una cajetilla me pueden empobrecer" Mentira porque en la
guía de como vivir, esa novela en que se fuma
gauloises, en mi caso un
malboro alimenta
mas.