A cada matiz más densos, a cada oleada más oscuros.

Había oído pronunciar solemnemente en la escena y en el pulpito los nombres de las pasiones del amor y del odio. Las había visto expuestas pomposamente en los libros, y se preguntaba por qué su alma era incapaz de albergar ni el uno ni el otro ni aun siquiera de forzar los labios a pronunciar sus nombres con convicción.

A menudo había sentido un breve acceso de cólera, pero nunca había sido capaz de conservar su resentimiento largo rato, sino que había sentido que se iba desvaneciendo en seguida como una cáscara o una piel que se desprendiera con toda suavidad de su propio cuerpo.
Dejando su mente indiferente y lúcida. Parecían éstos el único amor y el único odio que su alma era capaz de albergar.

A partir de aquí, me van a permitir, que entre toda la gama de relaciones que las mujeres y los hombres mantienen con el exterior me quede con una en particular: con la amistad.
Me gusta porque es admirablemente creativa y porque no tiene norma, su única ley es la espontaneidad y, además, no pretende la exclusiva.
Porque es una versión del amor en la que normalmente no se producen milagros tan espectaculares como el orgasmo, pero tampoco se da ninguna oportunidada desviaciones tales como la posesión o el dominio.
El alcohol me destrozará el hígadoy las polillas la piel, el humo los pulmones.
Destrozar mi imagen como si fuera de yeso.
O jugarme la esperanza.
Pero no esto, volador y pequeño, para mis amigas.
Aunque sea pura imitaciòn de ellos :
James Joyce en los textos y Andrès Basantes que en su ensayo " Sobre una y todas las cosas" propaga el gusto por la primera novela.
Xavier Flores y su espectacular "mudd" historieta, gold standard de entradas.
Joan Manuel Serrat, en los textos tambièn y el gusto por la amistad.
Rina Campos, la amiga suplente, putchimball de boxeo, que desde la banca, calentando o en la cancha se manda sus chispas como esta canciòn.
Erika Espìn, mi mejor amiga, en el afecto y los borradores: "Ser como Joyce" dijo, una vez màs me convierto en "coyotera de sus ideas".
No creo que me salga tanto de copycat. Nada se pierde con pretender ser un poco como el dublinès, o como este otro y aprender a malvivir del cuento, pintando autrorretratos al portador.
Esto puede cantarse en un tiempo y otro, cambiada de intèrprete: Porque se exhiben sin pudor beben a morro, se pasan las consignas por el forro y se mofan de cuestiones importantes. Pensè que habìa diferencia de gènero en lo de la vereda (pero la Rina ya pasò ese nivel).
Lo mejor de cada casa. Es tarde para cuidarse de Las Malas compañias.