La libertad de vagar por esta ciudad está cercada por el hambre y la violencia.
El crecimiento que nadie se atrevió a planificar, generaron al sur y al norte cooperativas con el único fin de vencer las inclemencias de la pobreza. Elegir un presidente ha estado motivado por el olor a mierda del agua, las anotaciones del secretario por la basura acumulada y el inmenso criadero de podredumbre en el sector. Ellos han sabido organizarse incluso etiquetandose como los hijos de los gobernantes de turno: Mariuxi Febres Cordero y Santiaguito Roldòs. La lucha silenciosa y constante de sus dirigentes se ha hecho viviendo y aprendiendo de los planes operativos de las ONG que han trabajado por años en esas zonas. Saben desconfiar porque han probado el sabor de la promesa sucia y es su paciencia lo que les ha conferido dignidad.
La mujer más influyente de mi vida, me llevó una tarde a conocer su trabajo, hace años, cuando yo era niña y reclamaba sus ausencias en casa, ella dirigía una ONG. EL Cóndor, estaba al pie del Estero, el lugar brillaba por las lágrimas que se me saltaban de los ojos.
Ya grande y lejos conocí otra gente organizada por la que tengo profundo respeto: Don Ángel Naula y todos los comuneros de la Junta Parroquial Sta. María Isla Floreana, que levantaron solos el proyecto de energía fotovoltaica, Doña Luz, promotora de salud de Mina de Piedra, en medio del bosque de palma cinco horas a caballo de Muisne. Patricia, maestra de niños trabajadores, que levanto una escuela y un centro cultural sola en un terreno vacío del Suburbio. De ellos aprendí las ganas de porvenir, la esperanza de que aquello que representan sea reconocido y sirva para seguir construyendo.

Pueden colocar CDR, CD-R , DVD, VCD; sea el que sea es imposible oponerse a esta idea y hacemos un voto porque en este proceso se alimente y alimente estos lugares y este país. Quienes de forma deliberada se manifiestan en contra, lo hacen también de la necesidad histórica que tenemos los seres humanos de agruparnos "cuando algo nos jode la existencia". Lo hacen por el temor a perder los instrumentos de extorsión con que siempre han jugado.